Una casa hotel de Llanes, premio «Asturias» de arquitectura


Proyectada por los arquitectos Víctor Longo y Esther Roldán, con estudio en Gijón, el jurado ha valorado en la vivienda su respeto por el entorno natural y el paisaje.

Una vivienda familiar y hotel rural de La Pereda, en Llanes, proyectada por Víctor Longo y Esther Roldán (Longo+Roldán Arquitectos), logró ayer el premio «Asturias» de Arquitectura. El jurado, presidido por Alfonso Toribio, decano del Colegio de Arquitectos de Asturias, valoró el respeto de la casa «por el entorno natural y el paisaje», así como «su sensibilidad para entablar un diálogo con la Naturaleza por medio de una geometría ondulante de formas orgánicas y un mínimo número de materiales, como estrategia de proyecto».

Víctor Longo (Chiapas, México, 1971) y Esther Roldán (Palencia, 1979), con estudio abierto en Gijón desde el año 2002, se conocieron en la Escuela de Arquitectura de Valladolid y ya están acostumbrados a liderar el palmarés de los premios «Asturias». Lograron el primero en 2006 por su primer proyecto, el edificio de servicios múltiples del puerto de El Musel y, en 2008, lo consiguieron de nuevo con unas viviendas colectivas en Llanes. También obtuvieron accésit en otras ediciones. Ayer recibieron la buena noticia en su estudio, en unos momentos que no son nada buenos para la arquitectura.

«Estamos viviendo una situación muy difícil, pero de momento seguimos en Asturias. Cuando creamos el estudio, decidimos apostar por Gijón, ciudad en la que los dos habíamos crecido, porque nos parecía importante hacer una arquitectura de calidad desde una provincia como ésta. Probablemente era una idea muy romántica», afirma Esther Roldán.

Ante la falta de proyectos, la arquitecta estuvo a punto de embarcarse en un proyecto en China que, al final, no pudo ser. Víctor Longo pasó cuatro meses en Suiza y ahora ambos realizan proyectos en colaboración con un estudio arquitectónico de ese país. «Llevamos muchos años peleando, nos gustaría seguir aquí pero hemos de cambiar de modelo de trabajo y tener la mente muy abierta. Hay que adaptarse a lo que nos toca vivir ahora», señala Víctor Longo.

La vivienda de La Pereda es un proyecto que iniciaron en 2005 y finalizaron hace unos meses y que exigió «un gran esfuerzo», en palabras de Esther Roldán. En este caso, los arquitectos se encontraron con una «parcela fantástica» y una clienta muy especial, Emma Fernández, artista que residía en Madrid con orígenes asturianos. «Fue una gozada empezar a trabajar con ella, no quería una vivienda convencional, quería un espacio que respirase y nos dio muchísima libertad», explica Esther Roldán.

La complejidad del proyecto hizo difícil encontrar una empresa constructora que, en el año 2006, cuando la construcción todavía no había entrado en crisis, arriesgara tiempo y esfuerzo. «Por eso nos hemos alegrado todos tantísimo, la propietaria estuvo muchas veces a punto de tirar la toalla», confiesa la arquitecta.

Los arquitectos eligieron para la intervención la parte norte de la finca, con vistas a la sierra del Cuera y desmontaron la colina que existía, para reproducirla con una única cubierta ajardinada, diluyendo los límites entre lo natural y lo construido. Uno de los aspectos más interesantes del diseño es, precisamente, la solución de cubierta vegetal en continuidad con el terreno que, según la memoria presentada al premio por los arquitectos, «no sólo integra la edificación en el entorno y reduce al mínimo la altura respecto a la rasante natural, sino que supone además un excelente sistema constructivo en cuanto a aislamiento térmico, con el consiguiente ahorro energético».

El jurado también subrayó «la hábil resolución del problema dual» y la utilización de la imaginación para lograr una «arquitectura de calidad frente a ordenanzas rígidas».

Al premio «Asturias» de arquitectura se presentaron 51 obras y llegaron 11 a la final. El jurado, del que formaron parte los arquitectos Enrique Álvarez-Sala Walther, Ignacio García Pedrosa y Andrés Diego Llaca, destacó «la calidad de los trabajos presentados en circunstancias enormemente difíciles para la profesión».

Además de la vivienda llanisca de La Pereda, decidió destacar mediante accésit y menciones aquellos proyectos que «habiendo sido finalistas y teniendo una notable calidad» no pudieron ser elegidos premio «Asturias».

– Restauración fachadas del Banco Sabadell, en Oviedo, de Felipe Díaz de Miranda.

– Cubierta de pista en el Colegio los Pericones de Gijón, de Mónica Costales y Jesús Sotelo.

– Ampliación del edificio de Cruz Roja de Oviedo, de Julio Valle Alonso.

– Vivienda unifamiliar de Latores, Oviedo, de Pedro Quero Motto.

– Centro de radioterapia del Centro Médico, en Oviedo, de Román Villasana Gutiérrez y Ramón Rodríguez García.

– Libro «Autores de arquitectura en Asturias», de Joaquín Aranda Iriarte.

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